"Su sociedad está condenada", Ayn Rand

"Cuando advierta que para producir usted necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos, sino, por el contrario son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces usted podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad esta condenada"

Ayn Rand, 1950. Rand (1905-1982). Filósofa Ruso-Estadounidense

viernes, 9 de octubre de 2015

“PARA REINDUSTRIALIZAR AL PAÍS SE REQUIERE DE UNA EDUCACIÓN ADAPTADA AL MERCADO LABORAL”


Palabras de Juan Pablo Olalquiaga
Foro Fundei-Unimet

Buenos días.

Agradezco la invitación a participar en este evento al Dr. Benjamín Sharifker, Rector de la Universidad Metropolitana, organización anfitriona de hoy; así como al Ing. Guillermo Rodríguez Matos, presidente de Fundei.  Los felicito por la celebración de los 45 años de esta Universidad y los 40 años de Fundei, instituciones de mucho valor y prestigio que han perseverado y perdurado en estos tiempos de destrucción y emigración que nos ha tocado vivir.  

Un respetuoso saludo a los participantes de este evento, Padre Luis Ugalde, ex rector de la UCAB; Prof. Anitza Freites, directora del Instituto de Estudios Económicos y Sociales de la UCAB; Dra. Cecilia Garcia Arocha, Rectora de la Universidad Central de Venezuela; Dr. Enrique Planchart, rector de la USB; Ingeniero Lorenzo Mendoza Presidente de empresas Polar; Ing. Jorge Roig, ex presidente de Fedecámaras; Ingeniero Miguel Eseverri, Presidente de AIMM. Asimismo a los profesores, estudiantes, empresarios, representantes de los medios de comunicación social y todos los aquí presentes.

Cuando Guillermo Rodríguez me invitó a participar en este evento, debo confesar que dudé si debía aceptar, por cuanto mi experiencia de muchos años en una empresa industrial de tamaño mediano, no me califica como conocedor de un tema de tanta importancia y profundidad como lo es la Educación como sistema, aun cuando se trate del vínculo de ésta con la industria, y aun estando yo del lado de los que requieren lo que el sistema educativo ofrece, es decir personas capacitadas, preparadas, educadas.  No obstante, y pese al sano instinto que todos tenemos de mantenernos alejados de aquellas discusiones en las cuales poco podemos aportar, acepté.  Puedo decirte Guillermo que me pusiste a leer mucho en estas últimas semanas con lo cual te agradezco todo lo que he aprendido de ese mundo educación –conocimiento - destrezas - industria.

Si bien el conocimiento y las destrezas nos proporcionan las herramientas para enfrentar los desafíos cotidianos, la capacidad para resolver problemas y poder entender y enfrentar los desafíos;  es la educación en su forma más amplia la que nos permite la construcción de sociedades prósperas en las cuales se privilegia la responsabilidad, la ética, la honestidad, la tolerancia y la confianza; y  así la capacidad de convivir en armonía, todos elementos sin los cuales no se puede sostener un proceso incluyente y democrático.

Muchos estudios sostienen la relación que hay entre el nivel educativo de los países y el grado de civismo de sus habitantes, la calidad de sus infraestructuras o su índice de criminalidad.  JK Rowling, la autora de Harry Potter, señalaba en un discurso de  graduación de universitarios que: "Las decisiones a la hora de votar, la forma como vives tu vida, tu forma de protestar, la presión que pongas sobre tu gobierno ahora impactarán la forma como se dibuja tu vida, tu sociedad, tu país y a aquellos que viven más allá de tus fronteras. Este es tu privilegio y el peso que llevas sobre tus hombros".

El desarrollo de destrezas, la capacitación y la educación, o la falta de ella, son el principal tema estructural de todas las sociedades, y sin duda es de especial atención en nuestra sociedad.  Sin embargo, en el caso venezolano, debemos ponderar primero qué tipo de sociedad queremos ser, y aquí surge nuevamente el debate de rentismo vs. industrialización. Son muy distintas una sociedad rentista y una industrial, son muy distintas las destrezas y el conocimiento que se requiere desarrollar en sus ciudadanos. Una sociedad rentista tiene un requerimiento muy pequeño de matriceros, ingenieros mecánicos o técnicos especialistas en neumática.  Si bien en este momento nos damos cuenta de que la renta petrolera no nos alcanza y que debemos producir mucho más de lo que consumimos, la historia de los últimos 40 años de Venezuela nos dice que el país ha optado por el rentismo.  

El modelo implantado por el gobierno actual privilegia las importaciones con una tasa de cambio en extremo sobrevaluada.  Esto es así hoy, pero me pregunto: ¿ha sido diferente en algún otro momento?  ¿Hemos utilizado la tasa de cambio de manera planificada para estimular la manufactura local y las exportaciones no tradicionales?  La respuesta a esta pregunta luce obvia aquí, en este pequeño grupo, pero hay que hacerla en el país más amplio, entre comerciantes, consumidores y en los barrios; porque ellos también votan y pueden escoger, como han escogido un país para el cual se ofrece rentismo. Y nada conseguimos con planificar instalaciones industriales cuyo retorno sobre la inversión es a 5 o 10 años y preparar jóvenes para operar esas plantas si esas plantas no van a existir o van a quebrar.  

El estímulo al estudio pasa por sueldos que deben ser incrementados según el nivel de preparación y formación, de lo contrario ¿para qué gastar tiempo y dinero en estudiar? ¿Si un bachaquero gana más, para qué estudiar? Cuántos muchachos están estudiando, en este momento, ingeniería industrial o de producción para ir a trabajar en unas fábricas que por causa de la ley de costos y precios no van a ser capaces de pagarles mucho más de lo que le paga a un obrero calificado? Entonces, ¿nos hace falta preparar ingenieros industriales o de producción? Para que los contraten en cuál otro país? 

Si por otro lado, consideramos que queremos ser un país industrializado, con todos los cambios culturales y estructurales que conllevaría dar este paso, ¿qué tipo de industria queremos desarrollar?  Al fabricar productos de bajo valor agregado, o lo que otros utilizan como materias primas, nos damos cuenta de que hay un ciclo perverso de producto barato, bajo requerimiento profesional, bajo sueldo, desincentivo a la formación académica y así vamos haciendo productos cada vez más básicos.  Entretanto, en el mundo se está pasando de la manufactura a la mente-factura.  El concepto de la mente-factura juzga el paradigma tradicional de la manufactura como una producción que va ligada a modelos jerárquicos, especialización en funciones, repetición y dependencia.  Por otro lado, la mente-factura establece que los modelos de futuro tratan de trabajar con la capacidad de resolver, es decir la capacidad de idear y la capacidad de interactuar.  Dos valores para los cuales la preparación académica debe ser muy distinta.  ¿Queremos que nuestro futuro sea la producción de materias primas o el mundo de la nanotecnología, la biotecnología, la robótica y la inteligencia artificial?  Tal vez nos produce un poco de risa tan siquiera pensarnos en esos términos, pero estoy seguro que muchos Surcoreanos también se rieron de sus planificadores cuando éstos comenzaron a pensar en parques industriales de alta tecnología por allá por los años 50.  ¿Cuál es la realidad de hoy?  Lo cierto es que los coreanos están de número 5 en la evaluación de aptitud en matemáticas de Pisa, vs los estudiantes de los Estados Unidos que están en la posición 36.  Nosotros los venezolanos ni siquiera participamos en esa medición.  Este es el debate que debemos tener en las aulas, pero también en los clubes, en los barrios, en los automercados y, porqué no, en las plazas.  Si queremos tener un país industrializado, los industriales debemos impulsar este debate público, aun cuando nos genere un poco de temor por querernos mantener lejos del debate político.

Para mejorar la competitividad de un país se debe lograr su crecimiento. Para ello, hay que tomar decisiones en políticas públicas, aquellas que ayudan a elevar la competitividad y la innovación. La base es la educación, seguida de la ciencia, la tecnología y la innovación.

Es por ello que enConindustria hemos identificado este tema como crucial dentro de nuestra propuesta de debate Visión Venezuela Industrial 2025, ya que la formación para el trabajo, para reindustrializar e industrializar al país; requiere de un sistema educativo que se adapte a las realidades del mercado laboral y permita alcanzar el objetivo de contar con trabajadores capacitados para enfrentar los retos de los continuos cambios tecnológicos y coadyuvar a transformar a Venezuela en un país competitivo.

Esa aspiración estratégica pasa por comprender adecuadamente lo que está ocurriendo en este momento, en el año 2015.

Las empresas industriales enfrentan enormes dificultades para contratación.  La primera es, como todos sabemos, la fuga de talentos, lo cual nos deja un grupo mucho más limitado de profesionales disponibles.

La segunda dificultad es el grado de instrucción de las personas disponibles y aquí me quiero detener un momento.   Existen, en forma agregada, enormes, enormes diferencias en personalidad y carácter entre las personas con grado de instrucción sólido y aquellas que tienen escaso grado de instrucción.   Los primeros visualizan la vida como un recorrido con metas, con sensación de futuro, éstos tienen sensación de estar empoderados de su destino, es decir, llegarán tan lejos como ellos mismos se propongan.  Estos tienen alta motivación al logro, se responsabilizan de sus acciones y asumen compromisos negociados, exigiéndose a sí mismos.  Los segundos tienen una visión de corto plazo, no se establecen metas cumplibles, siendo éstas o bien inexistentes o excesivamente ambiciosas y por ende poco realizables, no tienen plan específico para alcanzar metas y por tanto tienen la sensación de que su vida depende más de la suerte (esa que los Romanos llamaban La Diosa Fortuna) más que de su esfuerzo propio. Por tanto no importa lo que hagan, el futuro no será muy diferente.  Estas personas tienen baja motivación al logro, bajo nivel de responsabilidad sobre compromisos asumidos y bajo nivel de exigencia sobre sí mismos.  Quiero dejar claro que estas diferencias son gruesos brochazos de rasgos de personalidad y carácter, en la realidad entre las personas hay todo un abanico de combinaciones posibles.

Ante la diáspora, cada vez más nos vamos quedando con trabajadores con menor nivel de instrucción.  Aquí, muchas veces cuando la empresa dice "Edúcate", el trabajador no responde cómo, sino para qué?  Esto configura un divorcio entre las realidades que percibe la empresa y la que ve el trabajador.  El trabajador que no se prepara sufre de una profecía autocumplida; es decir,  no se supera y la vida no le cambia.  Las empresas le deben entrar a los trabajadores no solo desde la razón, sino también desde los valores y desde el corazón.  

Permítanme hacer uso de un ejemplo:  en la empresa donde trabajo, una empresa del sector químico, hay un muchacho, Jefferson, trabaja ahí hace unos años, en planta.  Jefferson es bachiller, no tiene más instrucción, él era un poco descuidado, estaba en esa raya entre hacer lo mínimo necesario y ocuparse un poco más cuando su supervisor lo increpaba, una conducta de altibajos verdaderamente.  No más compromiso del necesario, no más responsabilidad de la que le permitía seguir adelante.  No más producción de lo requerido, sin participación en la resolución de problemas, por el contrario, varias veces por descuidado los ha causado.  Sin embargo, Jefferson optó por una capacitación en química que la empresa dio. Fueron 6 meses de química 2 veces por semana, 3 horas por día, al terminar la jornada diaria y luego tareas para la casa, exámenes y trabajos.  Ingresaron 10 trabajadores, sólo 6 terminaron  y recibieron certificado de asistencia con nota.  Jefferson obtuvo 19, muy por encima de los demás.  A lo largo del curso el profesor les habló de valores, de superación a través de la capacitación.  Jefferson ahora es otro, es entusiasta, colaborador, comprometido y hasta exigente consigo mismo.  Si uno le pregunta el porqué la química le produjo ese cambio, su respuesta es que el curso le hizo darse cuenta de que puede ser bueno en algo y a través de ese algo en lo que es bueno, puede sobresalir.  Este es un ejemplo de cómo un poquito de capacitación cambia una vida.  La educación empodera a las personas de su propia vida.  

Empato este ejemplo con otra experiencia que tuve recientemente.  En este último caso fue con un grupo de sindicalistas, los cuales ante la enorme inflación que hoy nos empobrece, pensaban que la solución era remunerativa.  Luego de una explicación simple, pero cabal sobre economía, dada por una persona de gran aptitud, los sindicalistas salieron entendiendo que su problema no se resuelve con subidas de sueldo sino con cambios de políticas públicas.  

Hoy, en este evento, hablaremos sobre capacitación técnica de formación para el trabajo, sobre rescatar el Ince, abordaremos las escuelas técnicas, y acerca de cómo los sectores de la manufactura deben definir las capacidades requeridas para los trabajadores de tal o cual puesto de trabajo.  Todo esto hemos de definirlo, organizarlo e instrumentalizarlo, un poco difícil sin un gobierno ganado a esta necesidad y que no habla con sus empresarios, pero el trabajo hay que hacerlo.  No hay duda.  Sin embargo, yo creo que los empresarios también debemos ocuparnos por la materia prima en términos de las personas que recibimos en nuestras empresas, la materia prima que reciben los institutos técnicos, el Ince o las universidades.  La materia prima en forma de niños que vienen de colegios donde no hay pupitres, donde se va la luz, donde los mosquitos y el calor no facilitan la concentración, donde no hay motivación, donde hay violencia y drogas, donde por falta de profesores, un niño pasa a química de cuarto  año sin haber visto química de segundo año.  Escuelas en las cuales si hay textos, éstos contienen adoctrinamiento político, donde los profesores no trabajan como profesionales con buena calidad de vida, sino en el mejor de los casos, como personas de vocación que requieren de uno o más trabajos adicionales.  

En comparación podemos contrastar con Finlandia, todos conocemos el ejemplo que es Finlandia en términos de educación.  A diferencia del sistema Venezolano el sistema finlandés privilegia el respeto por el desarrollo individual de cada niño para que este se transforme en una persona única, enfatizando el interés, el respeto y el cuidado de otros, aun cuando el otro sea de distintas culturas. Se encamina a los niños a que vayan progresivamente ganando independencia, de manera que se transformen en adultos responsables.  Los profesores, tanto de primaria como de secundaria, deben tener maestrías y la profesión del docente es respetada y bien remunerada, de esta forma muchos optan por el trabajo de docentes. El foco de las universidades es investigación, y las universidades de ciencias aplicadas se enlazan con el mundo del trabajo y el desarrollo de proyectos industriales.  La naturaleza de la investigación es práctica en términos de resolución de problemas.  Finlandia se basó en el proceso de Boloña, hay muchas métricas para identificar si un país está siendo acertado o desacertado en el desarrollo de su sistema educativo, lo cierto es que sin niños bien preparados será muy difícil y mucho más costoso formar profesionales aptos.  Empezar por los niños es un trabajo de largo plazo, pero los industriales estamos acostumbrados a pensar en términos de largo plazo.  

Es por esto que una propuesta sería que las industrias se hicieran cargo de la educación de los hijos de los trabajadores.  El costo saldría de deducciones fiscales, con parámetros que estimulen el rendimiento académico, es decir a mayor rendimiento académico de los hijos de los trabajadores mayores deducciones fiscales. ¿Cómo juzgar el rendimiento académico de estos niños?   Muyfácil, bajo los parámetros internacionales de las evaluaciones del programa PISA, de la OEDC, programa que ya evalúa a un número importante de países, y cuyos resultados conducen a correcciones y mejoras de los sistemas educativos.  

Los padres de estos niños también deben ser corresponsables del esfuerzo de sus hijos, así un parámetro a medir en las evaluaciones anuales de los trabajadores puede ser las notas que obtienen sus hijos. Las empresas grandes pueden tener escuelas propias, las empresas más pequeñas pueden agruparse a través de sus gremios regionales o locales para sostener una escuela entre varias empresas. Lo cierto es que hoy día los impuestos que pagan las empresas van dirigidos, en parte, a un costosísimo sistema educativo, cuyos resultados son extraordinariamente decepcionantes.  Entonces, ¿porqué no asumir la administración de la educación en manos privadas, así como manifestamos que las industrias serían más productivas en manos privadas? Esta propuesta hay que el elaborarla, ponerle reglas y parámetros. Por supuesto esta nunca se podrá materializar sin compromisos con el Estado.  Si queremos un país en el cual la producción nacional y la educación sean las preocupaciones centrales, los Venezolanos debemos tener un Estado y unos gobiernos de turno ganados a trabajar en alianza con el sector privado. Si, como país, queremos resultados diferentes debemos hacer las cosas de forma diferente.

Muchas gracias


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