"Su sociedad está condenada", Ayn Rand

"Cuando advierta que para producir usted necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos, sino, por el contrario son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces usted podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad esta condenada"

Ayn Rand, 1950. Rand (1905-1982). Filósofa Ruso-Estadounidense

sábado, 25 de junio de 2016

COLOMBIA SE ACERCA A LA PAZ

Desde 1964, Colombia ha vivido en guerra. Casi tres generaciones de colombianos no sabemos lo que es la paz: nuestros recuerdos de infancia son de noticias de último momento, de secuestros, bombas y muerte.
Este es un país acostumbrado a la guerra y anestesiado al dolor ajeno, un territorio al que le han robado la esperanza y un país donde a más de una madre le han arrebatado a sus hijos.
Por esto, el acuerdo del fin del conflicto firmado ayer entre los equipos negociadores del gobierno de Colombia y las Farc en La Habana promete abrir un nuevo capítulo para el país.
Después de casi cuatro años de negociaciones en Cuba, se allana el camino hacia un acuerdo final al establecer el cese al fuego bilateral y concretar la dejación y entrega de armas por parte del grupo guerrillero.
También se establecen 23 zonas para la reincorporación de los guerrilleros, se incluyen mecanismos de seguridad y se menciona un método para la refrendación popular de los acuerdos.
Aunque los procesos de paz sean imperfectos y aunque tal vez lo más dificil esté por venir, no hay ninguna duda que estos avances de paz son un paso adelante para Colombia y para la región. 
¿Será dificil? ¿Existe rabia, miedo e incertidumbre? ¿Hay temor sobre la implementación de los acuerdos? Por supuesto. Pero eso no es razón suficiente para no intentarlo.
Paula Duran
Editora en The New York Times en Español

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