UNA ECONOMÍA EN MALAS CONDICIONES NO CONVIENE A NADIE

La Cámara de Comercio, Industria y Servicios de Caracas hace pública su preocupación por el cierre técnico que tanto pequeñas como grandes empresas están enfrentado en los últimos meses, la más reciente las plantas cerveceras de Empresas Polar. Estas decisiones ocurren en un momento delicado de la economía venezolana, y eso nos obliga a ser muy precisos en las causas que provocan esa decisión.

El país vive un modelo económico que ha cercado las posibilidades de la industria nacional y del emprendimiento de todos los venezolanos, principalmente el de los más jóvenes. El tener que lidiar con la simultaneidad de controles de divisas, costos, precios, ausentismo laboral, procesos burocráticos ineficientes, inseguridad jurídica, racionamiento de energía eléctrica, entre otros, ha ocasionado una rigidez en las alternativas de posibles soluciones que provoca en las pequeñas, medianas y grandes empresas la inevitabilidad de la suspensión de sus operaciones y cierres técnicos.

El país ha sido testigo del debate nacional que se ha planteado al respecto. Las empresas directamente, o por medio de las organizaciones gremiales han planteado la necesidad de resolver estos problemas, así como el acceso a los insumos y materias primas. Han insistido en que esa solución tiene que ser preferiblemente de mercado, y en el peor de los casos, mediante un proceso justo y equitativo de las divisas controladas. Se ha dicho también que es imposible operar con precios que no reconocen los costos, y con costos que no son reconocidos en el marco de las leyes que están siendo aplicadas. Y que en ausencia del respeto por los derechos de propiedad y de políticas económicas estables, es imposible seguir operando a pérdida, o pretender que la empresa privada resuelva directamente la satisfacción de sus necesidades de insumos.
  
La legislación económica se ha convertido en un obstáculo infranqueable. Y los resultados lo estamos pagando todos los venezolanos en términos de recesión, desinversión, inflación y escasez. Nadie puede alegrarse del cierre operativo de plantas industriales. No solamente por la cantidad de familias que en este momento sufren la incertidumbre asociada a los empleos directos que allí están en juego. No solamente por todos aquellos que indirectamente se benefician de la actividad de empresas que tienen muchos años de tradición y que forman parte de la mesa y vida de los venezolanos. No solamente por la afectación y el perjuicio que se le provoca a toda la cadena de distribución y a más de 250 mil clientes, en el caso particular de Empresas Polar. Porque no es únicamente un problema económico. En estas circunstancias es un problema moral que afecta el arraigo, la cohesión social y el ánimo emprendedor del venezolano.
 
El gobierno nacional no debería permitir el cierre técnico que tanto PYMES como grandes deben afrontar todos los días, entre ellos el más reciente de las plantas cerveceras de Empresas Polar. Echamos de menos un esfuerzo consistente de búsqueda de soluciones que además pudieran bocetar una rectificación sustancial de la política económica que condujo a esta crisis. Resulta más apropiado y menos costoso para el país y los venezolanos soluciones integrales que involucren a todos los grupos de interés; trabajadores directos e indirectos, familias, empresarios, gobierno nacional, en resumen, que piense en el bienestar de todos los venezolanos.

 
La Cámara de Caracas manifiesta su preocupación por la situación precaria y extrema en la que subsisten los sectores económicos, y ratifica su llamado a la rectificación y al sentido de urgencia en la búsqueda de soluciones integrales en beneficio de todos los venezolanos. No es el momento de las excusas, ni de falsos culpables, sino de evitar más pobreza de oportunidades y más descalabro económico. Una economía en malas condiciones perjudica en mayor grado a los más desfavorecidos y no conviene a nadie. 
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"Su sociedad está condenada", Ayn Rand

"Cuando advierta que para producir usted necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos, sino, por el contrario son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces usted podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad esta condenada"

Ayn Rand, 1950. Rand (1905-1982). Filósofa Ruso-Estadounidense