PALABRAS MAYORES

Por Veneconomía

No se sabe el por qué los venezolanos se han venido acostumbrando a lo inusual, a lo intolerable, a todo lo que no debe ser en un país diverso, con potencialidades naturales y humanas como pocas en el mundo. En su conjunto la ciudadanía se acostumbró a los abusos de poder, se acostumbró a que se les vulneraran sus derechos cotidiana y sostenidamente.

Acepta con relativa paciencia la escasez, que se les marque como animales, que se les limiten los días de compra de bienes básicos, que sin cédula y presentación de informe y récipe médico no pueda adquirir el medicamento que necesita, así como hacer las colas para cualquier demanda de alimentos, medicinas, adquirir algún electrodoméstico o repuesto de cualquier tipo para hacer mantenimiento a vehículos, casas, y un largo etc.

Más grave aún, se ha acostumbrado a ver hecho añicos otros derechos más elementales y preciados, como son la libertad, manifestar su opinión, la propiedad privada, el libre tránsito, e, incluso el respeto a la vida.

Un menosprecio por la vida de los otros por parte del Estado, que la cercena  usando a sus fuerzas de seguridad y a sus grupos armados de respuesta rápida, o cuando permite que extienda y arraigue impunemente la delincuencia que ha diezmado la población en casi 300.000 personas en los casi 17 años de revolución.

Así los venezolanos aceptan, con expectación y pasmo que no pasa de la mera declaratoria, pero con pasividad ver como a un criminal transformado en pran se le rinden honores fúnebres en las calles de una ciudad, otrora receptora del turismo nacional e internacional. O como desde la platabanda de una cárcel, en un exhibicionismo de fuerza brutal, los reclusos disparan al aire con armas de alta calibrada. ¡Y no pasó nada! Ni pío de alguna de las instituciones responsables de los penales, de la custodia de las armas, o de la defensa del pueblo. Como no se mueve una hoja para impedir que movimientos de hampones tomen autobuses, vagones de metro, salones en la universidad, sedes policiales e, incluso, zonas urbanas, tal como lo hicieron hace unas semanas Maracay, la capital del estado Aragua, que fue paralizada por un pran, quien publicó hasta un comunicado.

La población menos reacciona ante informaciones de que el Gobierno de Nicolás Maduro, colocando a Venezuela como el país que más compra armas en el Continente y en el No 18 a nivel mundial, gastó $162 millones en armamentos provenientes de China, Estados Unidos, Austria y Holanda. Eso en un año, como lo fue 2015, cuando la población pasó graves penurias por la escasez de bienes de capital, alimentos y medicinas, debido a la renuencia del Gobierno de cumplir con sus compromisos con el sector privado, y negarle las divisas necesarias para la compra de insumos, repuestos y productos básicos.

En medio de este estado de abulia e inacción, llega una grave denuncia de Rocío San Miguel, presidenta de la ONG Control Ciudadano para la Seguridad, la Defensa y la Fuerza Armada Nacional, publicada este jueves 25 de febrero en Dólar Today: El ministro de la Defensa, general Vladimir Padrino, mediante documento enviado a los oficiales del Estado Mayor Superior, habría ordenado dotar de armas largas y municiones a la Milicia Bolivariana y al pueblo en 2016.

Según San Miguel, las directrices que da Padrino estarían contenidas en el documento “Guía de planteamiento del comandante estratégico operacional de la FANB ante las amenazas contra la independencia, soberanía y la integridad del espacio geográfico de la República Bolivariana de Venezuela”.  En el cual se especifica que la dotación de armamento a este cuerpo miliciano (que la Constitución no contempla sea un componente de la FAN) y a la población civil, serviría para ¨su ejecución ante supuestas amenazas a la independencia y soberanía del país debido -entre otras cosas- a “acciones conspirativas internas y externas para la desestabilización del Estados”.

Para VenEconomía, estas son palabras mayores, que solo conducirían a un derramamiento de sangre y una conflictividad social de graves e impredecibles consecuencias.
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"Su sociedad está condenada", Ayn Rand

"Cuando advierta que para producir usted necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos, sino, por el contrario son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces usted podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad esta condenada"

Ayn Rand, 1950. Rand (1905-1982). Filósofa Ruso-Estadounidense