
“Un 30% menos de exportación que vamos a meter en el mercado interno”, explicó Sanz a periodistas en un acto oficial en Caracas.
“Vamos a mantener los despachos al mercado interno y lo privilegiaremos (…) Se ha reducido la producción porque hemos disminuido el consumo eléctrico”, precisó.
Desde el 1 de enero, como parte de un programa de racionamiento de electricidad en todo el país, las empresas del aluminio y el acero detuvieron parte de sus líneas de producción para reducir su consumo en una medida de 560 megavatios (MW) por día.
Según el responsable, el gobierno invertirá 227.000 dólares para dotar a estas empresas en dos meses y medio con plantas termoeléctricas que les permita disminuir la dependencia de la generación hidroeléctrica.
“Voy a meter (en total) 440 megavatios (MW): 300 MW en (la acería) Sidor y 140 MW en Venalum (Venezolana de Aluminio). Ya contratamos las plantas, son General Electric”, detalló Sanz.
“La idea es independizar las empresas básicas de la generación hidroeléctrica, que cada empresa tenga su propia generación”, planteó.
El sistema eléctrico venezolano enfrenta una dura crisis en su sistema debido, según el gobierno, a la fuerte sequía que afectó el embalse responsable del 70% de la electricidad del país, que ha bajado diez metros con respecto a su nivel normal, alertaron las autoridades.
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