
Y no hay mejor credencial que llegar al país respaldado por un Gobierno "amigo" del mandatario. Cinco de los nueve países que el mandatario ha visitado en su gira -Irán, Rusia, Bielorrusia y España- tienen millonarios intereses petroleros en Venezuela y son pocas las naciones suramericanas sin un bloque asignado en la Faja, como Colombia, vetada tras el reciente conflicto político con Chávez.
Mientras, decenas de trasnacionales que históricamente trabajaron en el país socio de la OPEP deben conformarse con proyectos menores a la espera de que se concrete la licitación de varios bloques de crudo pesado en el Proyecto Carabobo, suspendido desde junio.
"Estamos conscientes de que hay dos procesos en paralelo, pero uno no debería afectar al otro", reconoció a Reuters un alto funcionario del Ministerio de Energía y Petróleo.
Aunque funcionarios indicaron que el Proyecto Carabobo servirá para fijar un patrón de precio a pagar por el acceso a las reservas y los mecanismos de financiamiento y ejecución, en la práctica es la asignación directa la que avanza más rápido el desarrollo de la industria.
Según reportes de la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) obtenidos por Reuters, cinco de las decenas de áreas petroleras que ha estado negociando Venezuela con países aliados ya están produciendo crudo, pese a que nunca pasaron por licitación o procesos de oferta pública.
Lo que hasta el año pasado eran acuerdos bilaterales con un largo camino legal por recorrer, concentrados en la cuantificación de reservas en la Faja Petrolífera del Orinoco, se están convirtiendo en atractivos proyectos productivos.
Mientras, decenas de compañías como la francesa Total y la británica esperan seguir esos pasos.
Los documentos muestran que la empresa mixta Petrolera Indovenezolana, integrada por Pdvsa y la india ONGC, está extrayendo unos 30.000 barriles por día (bpd) mientras que otras dos firmas en asociación con la bielorrusa Belarusneft y la china CNPC producen unos 17.000 bpd en total.
A este volumen de extracción espera añadirse en el mediano plazo la producción del campo Junín II, en la Faja, donde Pdvas y Petrovietnam acaban de constituir una empresa mixta. Fuentes de la petrolera vietnamita dijeron a Reuters que esperan comenzar a extraer crudo de esa área antes de 2011.
Sin embargo, las condiciones en que operan estas concesiones "diplomáticas" son mayormente desconocidas, como el precio que pagaron por los bonos de participación y si existe, como en el caso de la licitación de Carabobo, exigencia de desarrollar mejoradores de crudo pesado.
Fuentes del Ministerio de Energía indicaron que Petrovietnam, por ejemplo, acordó pagar un bono de 500 millones de dólares en varios tramos para acceder al campo Junín II, aunque el monto no fue confirmado.
Algunos analistas creen que la asignación de proyectos sólo en base a una alianza política y no a la experticia en el negocio petrolero podría terminar por producir daños a los yacimientos a largo plazo.
Mientras Chávez fustiga al capital transnacional, sigue prometiendo a sus aliados seguridad energética por cien años, multimillonarias inversiones petroleras, como refinerías y otras ventajosas condiciones por su amistad.
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