
Explicó que los bancos deberán adecuar, en primer lugar, la pantalla del cajero automático, la cual deberá presentar un rango de luminosidad, nitidez y contraste superior a los de uso ordinario.
El teclado de información del cajero automático deberá estar conformado por teclas con un mayor tamaño y elevación o relieve que las de uso normal y con mayor separación entre ellas. En el caso que el teclado sea virtual (incluido en la pantalla) la distinción entre teclas debe considerar diversos colores y de fuerte contraste o diferenciación entre ellos.
Asimismo, la nomenclatura de los comandos o instrucciones que se generen en pantalla por la interacción del usuario con el cajero automático deben tener mayores dimensiones que los cajeros de uso ordinario y ser lo suficientemente claros y explícitos para identificar el sentido de la instrucción que conllevan.
Los comprobantes o recibos emitidos por los cajeros automáticos deben ser impresos en letras de mayor magnitud que las de los cajeros de uso ordinario. De igual forma, la iluminación externa de la pantalla y el teclado del cajero automático debe permitir la clara distinción de los diversos elementos que lo conforman.
Por otro lado, se debe ampliar el intervalo de tiempo de uso o ingreso de datos al cajero automático, para no anular las transacciones por falta de actividad o respuesta del usuario, reseñó ABN.
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