
La popularidad del presidente estadounidense probablemente obtendrá una cálida bienvenida de parte de los europeos cuando viaje a Londres para asistir a la cumbre del Grupo de las 20 principales economías el 2 de abril. Sus correcciones para reparar la economía mundial podrían enfrentar una recepción más fría.
Los líderes europeos han dejado claro que no prestarán atención a los llamamientos estadounidenses a gastos para disminuir el déficit y podrían empujar a Estados Unidos a avanzar con más rapidez para hacer más estrictos los reglamentos financieros, reseñó Reuters.
China ha hablado sobre una posible alternativa en cuanto al estatus del dólar como moneda de reserva mundial, en una señal de debilitada confianza en el liderazgo económico de Estados Unidos.
"Estados Unidos ha sido el defensor del abierto sistema global de mercado libre y eso está ahora bajo amenaza desde varias direcciones", dijo Reginald Dale, académico del Center for Strategic and International Studies.
"Y es realmente opción del presidente Obama tomar cartas en el asunto y confirmar que Estados Unidos es todavía el guardián del sistema global", dijo Dale.
El Gobierno de Obama trata de vender su plan de estímulo económico de 787.000 millones de dólares como un modelo para lo que otros países podrían hacer. Se espera que la economía global se contraiga este año por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial.
"Nadie puede negar la urgencia de actuar", dijo Obama esta semana, en un artículo de opinión publicado en varios periódicos del exterior.
Obama instó a tomar "una acción audaz, exhaustiva y coordinada" entre los países del G20 para reactivar el crecimiento, pero dijo también que las naciones deberían trabajar en conjunto sobre reformas regulatorias, para garantizar la prevención de una repetición de la catástrofe financiera.
Gran Bretaña, entre las naciones más golpeadas por la crisis, se ha unido a los llamamientos de Estados Unidos a tomar medidas de estímulo económico agresivas.
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel, han dicho que más gasto no rescataría la economía mundial y podría crear deficits insostenibles. Ambos han pedido poner énfasis a regulaciones más apretadas, culpando a supervisión relajada de la crisis financiera.
Un aspecto en el que probablemente los líderes coincidan es el impulso al Fondo Monetario Internacional.
Los analistas dijeron que el Gobierno de Obama está preocupada de que los desequilibrios de la economía mundial podrían ser superados si los estímulos tienen éxito en revivir el crecimiento estadounidense, pero la actividad económica en el exterior continúa en caída.
Dicho escenario podría estimular la desequilibrada demanda de los consumidores en Esaldos Unidos.
Sin embargo, expertos dijeron que los líderes del G20 podrían restar importancia a sus diferencias en asuntos como el estímulo económico.
Obama es bien visto en buena parte de Europa, debido a sus políticas de izquierda y por ser el primer presidente estadounidense afro americano. Sería políticamente imprudente para los líderes europeos dejar que las tensiones afloren.
Simon Johnson, ex economista jefe del FMI, dijo que no era probable que la cumbre resolviera las diferencias sobre el tema de los estímulos fiscales.
"Todo está tan coordinado con antelación, que si ellos fueran a lograr un acuerdo en algo como eso, se vería venir", dijo Johnson.
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