
El presidente Rafael Correa decidió limitar en enero la importación de unos 627 productos, mediante aumento de aranceles y fijación de cupos, en un intento por paliar los efectos de la crisis mundial en su economía dolarizada, pero la medida despertó críticas de sus socios andinos.
La amenaza de Ecuador se produce en momentos en que el bloque más antiguo de la región enfrenta problemas por las diferencias entre a sus socios y que se agudizaron tras la salida de Venezuela, dijo Reuters.
El canciller Fander Falconí informó a medios locales que Correa envió una carta al titular de la secretaria general de la CAN, Fredy Ehlers, advirtiendo que Ecuador "se replanteará seriamente su futuro dentro del bloque" si se aprueban represalias a las medidas de salvaguardia que buscan restringir las compras del país en unos 1.453 millones de dólares.
La medida ecuatoriana molestó a Colombia, Perú y Bolivia, cuyos Gobiernos y sectores exportadores han pedido a la CAN adoptar medidas para neutralizar los efectos en sus economías, que causarían pérdidas significativas.
Falconí aseguró que el país apoya el proceso de integración andina, pero dijo que "tiene que haber una sensibilidad compartida de los problemas que afectan a Ecuador", según reportes de medios locales.
La crisis mundial y la caída de los precios del crudo han disminuido los ingresos fiscales de Ecuador, amenazando con desatar una crisis en su balanza de pagos que podría poner en riesgo a la dolarización, adoptada en el 2000, por lo que el Gobierno decidió tomar medidas comerciales.
La limitación sobre las importaciones afectaría a las ventas de Perú en unos 230 millones de dólares y para Colombia tendría un impacto de 210 millones de dólares, según datos de los gremios exportadores de esos países.
De su parte, Bolivia reduciría sus ventas de textiles y cerámicas a Ecuador, por unos 13 millones de dólares.
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