
La causa principal alegada por el banco para cancelar el financiamiento radica en la inestabilidad causada por la crisis financiera global.
Los recursos aprobados a la estatal iban a ser destinados a un contrato de suministro y distribución de combustible con las firmas Glencore y Sempra, en un esquema de envío de derivados del petróleo a futuro similar al establecido hace varios meses con compañías japonesas por alrededor de 3.500 millones de dólares.
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